Tal vez eres una persona con experiencia, de esas que sabe hacer frente a cualquier situación. Tal vez tu entorno es seguro, tienes un buen trabajo, una buena reputación, una buena familia. Pero inesperadamente, una tempestad se ha desatado en tu vida.
Deja de lado la desesperación, y pon tu confianza en Aquel que no se ha dormido ni te ha abandonado en este momento difícil. Jesús ha estado siempre contigo, y no ha de dejarte en este momento. El ve todas las circunstancias por las que estás pasando, y quiere darte paz. Con sólo una palabra, El puede calmar la peor tempestad.
Confía en El, sigue confiando a pesar de lo que veas, El sigue estando allí y obrará para bien.
Mateo 8:26 (NVI)
—Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo?
Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo.
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