Qué lindo saber que me estás cuidando, Dios!

Qué lindo se siente, Dios mio, saber que me estás cuidando siempre. Levanto mis ojos y te veo, en medio de tu trono, con tu mano extendida guardándome de todo mal. Soy tu hija y cuento con tus promesas, me alegra tanto tu presencia en mi vida que día tras día no dejo de darte gracias.


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