Nosotros hablaremos del poder, belleza y majestad de tus hechos maravillosos; yo pensaré mucho en ellos y los daré a conocer a mis propios hijos.
Salmo 145: 1-2
Mi Dios y rey, ¡siempre te bendeciré y alabaré tu grandeza! 3 ¡Grande eres, nuestro Dios, y mereces nuestras alabanzas!
¡Tanta es tu grandeza que no podemos comprenderla! 4-6 Nosotros hablaremos del poder, belleza y majestad de tus hechos maravillosos; yo pensaré mucho en ellos y los daré a conocer a mis propios hijos.
7 Hablaremos de tu inmensa bondad, y entre gritos de alegría diremos que eres un Dios justo.
8-9 Dios mío, tú eres tierno y bondadoso; no te enojas fácilmente, y es muy grande tu amor. Eres bueno con tu creación, y te compadeces de ella.
10 ¡Que te alabe tu creación! ¡Que te bendiga tu pueblo fiel! 11-12 ¡Que hablen de tu glorioso reino y reconozcan tu belleza y tu poder! ¡Que anuncien tus grandes hechos para que todo el mundo los conozca! 13 Tu reino siempre permanecerá, pues siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. 14 Dios mío, tú levantas a los caídos y das fuerza a los cansados. 15 Los ojos de todos están fijos en ti; esperando que los alimentes. 16 De buena gana abres la mano, y das de comer en abundancia a todos los seres vivos.
17 Dios mío, tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. 18 Siempre estás cerca de los que te llaman con sinceridad. 19 Tú atiendes los ruegos de los que te honran; les das lo que necesitan y los pones a salvo. 20 Siempre estás pendiente de todos los que te aman, pero destruyes a los malvados. 21 ¡Mis labios siempre te alabarán! ¡La humanidad entera te bendecirá ahora y siempre! |