Cordero de Dios

Jesús fue a morir como un cordero, silenciosamente, sin quejarse ni argumentar. El cerró sus labios ante su trasquilador y sufrió la cruz. No hubo prisión para Él ni juicio justo. Sin embargo, Jesús no fue una víctima involuntaria, a quien se obligara a ir a la cruz, sino que Él fue voluntariamente al sacrificio, y todo el trayecto que transitó hasta el monte Calvario fue iluminado con las palabras: "Aquí me tienes —como el libro dice de mí—. He venido, oh Dios, a hacer tu voluntad." 

Hebreos 10: 7

Jesús fue maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca.



Reflexión de Pascua y jueves santo

Pensamientos cristianos tomados de la Biblia para meditar en Semana Santa y comprender el sacrificio y crucifixión de Jesús, que fue su muestra de amor hacia cada uno de nosotros.