Te alabaré!

Te adoraré Señor con todo mi corazón y le contaré al mundo entero todas tus maravillas.
¡Dios mío, me alegraré por lo que hiciste! ¡Estaré victorioso!
Altísimo Señor, a ti cantaré alabanzas. Gracias a ti mis enemigos salieron huyendo, cayeron y desaparecieron. Eres justo. En tu trono me juzgaste y decidiste mi destino. Reprendiste a las naciones y destruiste a los perversos. Los borraste para siempre de la faz de la tierra.
Sal 9:1-5
Foto: David 2009
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