Mi amada...



Amada mía, entre todas las mujeres, tú eres para mí como un lirio entre los cardos.
Amor mío, entre todos los hombres, tú eres para mí como un manzano entre los árboles silvestres. Me ha gustado descansar bajo su sombra y saborear su dulce fruto.
Con la intención de plantar su bandera de amor sobre mí, mi amado me llevó a la casa del vino.
Denme de comer pasas y aliméntenme con manzanas, que estoy débil de tanto amar. Cnt 2:2-5

Foto: David 2009.
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